Metodología
Cómo INAIRE reúne, calcula y presenta la calidad del aire — y qué decidimos no afirmar.
Qué es INAIRE
INAIRE — Instituto Ciudadano del Aire — es una iniciativa independiente, sin fines de lucro, desarrollada por xoles.com. No es una entidad de gobierno ni una fuente oficial: tomamos datos públicos de la red oficial y los presentamos de forma legible, con sus límites a la vista. Para dudas o correcciones: contacto@inaire.mx.
De dónde vienen los datos
La columna vertebral es la red oficial del SIMA Nuevo León (aire.nl.gob.mx): 15 estaciones de referencia del área metropolitana. De ahí tomamos, en vivo, el Índice AIRE Y SALUD ya calculado por el operador.
El histórico proviene de OpenAQ/SINAICA, que releva las mismas estaciones del SIMA (son los mismos instrumentos). Una tercera fuente, AirGradient, aporta sensores de bajo costo cuando existen. Cuando varias fuentes cubren la misma estación, se conserva la de mayor jerarquía (la oficial primero) y se descartan las lecturas demasiado viejas para representar el momento.
Cómo se calcula el índice
El índice sigue la NOM-172-SEMARNAT-2023 (Índice AIRE Y SALUD). Para las estaciones del SIMA mostramos el índice oficial, calculado con los promedios móviles que la norma exige (para PM2.5, un promedio ponderado de 12 horas).
Cuando solo tenemos la concentración cruda, el índice se deriva comparando la lectura instantánea con los umbrales de la norma. Como esos umbrales están definidos sobre promedios de 12 horas, ese cálculo puede sobreestimar picos de corta duración; lo señalamos donde ocurre. En las gráficas históricas preferimos siempre la concentración de PM2.5 en µg/m³, no el índice, para que la línea no aparezca «de golpe» donde cambia la fuente.
Por qué mostramos la guía de la OMS
La NOM-172 llama «Buena» o «Aceptable» al aire hasta unos 25 µg/m³ de PM2.5. La Organización Mundial de la Salud recomienda no pasar de 5 µg/m³ como promedio anual. Por eso, además de la categoría mexicana, mostramos cuántas veces se rebasa la guía de la OMS: es la cifra que evita que «Aceptable» se lea como «limpio».
El promedio del área metropolitana ronda los 16.6 µg/m³ al año —cerca de 3.3 veces la guía de la OMS—, y todas las zonas monitoreadas quedan por encima de ella.
El histórico y sus huecos
La base guarda cientos de miles de lecturas horarias desde 2016, rellenadas desde el archivo de OpenAQ/SINAICA. Esa cobertura es irregular: hay años casi completos y otros con pocas horas. Los huecos en las líneas son datos ausentes, no ceros — nunca rellenamos un vacío con una suposición.
Hacia mayo de 2025, SINAICA volvió a registrar toda la red y algunas estaciones cambiaron de identificador (y unas pocas, de sitio). Lo resolvimos estación por estación en vez de emparejar por cercanía de forma automática, que es como un monitor reubicado heredaría en silencio el historial de otro. En una estación (Obispado) ese cambio coincide con un salto en las lecturas propio de un cambio de instrumento, no del aire; lo dejamos anotado en su página.
Cómo se promedian los datos
Un día cuenta como válido si tiene al menos el 75 % de sus horas. Los promedios mensuales se calculan desde las lecturas horarias, no desde días completos: la cobertura por hora del día es pareja en todo el archivo, así que un mes no queda sesgado aunque a sus días les falten horas. Los promedios de 12 meses por zona exigen cubrir cerca del 40 % del año; una estación por debajo de ese piso se nombra y se deja fuera del ranking, no se esconde.
Cuando promediamos varias estaciones para una cifra del área o de un municipio, cada estación pesa igual: es un promedio simple, no ponderado por cuántas horas registró.
El viento
El viento que ves —en el mapa y en la rosa de contaminación— es un modelo meteorológico (Open-Meteo, reanálisis ERA5), no una medición de las estaciones: la red del SIMA no publica meteorología. Al cruzar ese viento con el PM2.5 encontramos que, a igual velocidad, el norte es la dirección más limpia y el aire quieto el más sucio — un hallazgo que se sostiene con la estación y la velocidad controladas, no un artefacto de que el norte sople más fuerte.
Las manchas de color en el mapa
Alrededor de cada estación hay una zona de influencia estimada, no una medición: sugiere qué colonias representa una lectura de forma aproximada. Su radio se basa en la «escala de vecindario» de la EPA de EE. UU. (0.5 a 4 km; 40 CFR Parte 58, Apéndice D) y se recorta contra el relieve para detenerse en las sierras que delimitan la cuenca. El viento puede llevar los contaminantes más allá de esa mancha.
Qué NO afirmamos
Una estación representa su entorno de forma aproximada, no una colonia exacta. «Dónde se respira mejor» a lo largo del año y «dónde está peor ahora mismo» son preguntas distintas que casi no coinciden — no mezclamos una con otra.
En las comparaciones internacionales usamos la cifra de Monterrey (16.6 µg/m³, 3.3× la guía de la OMS), que es comparable, pero no un «puesto mundial»: faltan ciudades por falta de monitoreo, no porque tengan aire limpio, así que cualquier ranking de posiciones engañaría.
Los colores de la norma mexicana son difíciles de distinguir para quien tiene daltonismo, así que el color nunca carga solo con una categoría de salud: siempre lo acompaña el número y la palabra.